El danzante de Pujilí, conocido
como las octavas de corpus christi, sin duda una de las mayores expresiones de
nuestro folclor y nuestra cultura ancestral, esta tradición se
remonta desde la época incásica cuando Huayna
Cápac y Atahualpa iniciaron los
bailes de CAPAC-SITUA, este es el baile
de los militares que los incas sabían representar, desde esas épocas los
pueblos de Pujilí la siguieron practicando.
Así nace el danzante,
que no es otra cosa que un símbolo del paganismo y la religiosidad producto de
la fusión de costumbres aborígenes, luego de dar una misa católica “cuerpo de
cristo” el prioste sale a las calles a bailar al son de la música con el tambor
y el bombo instrumentos musicales propios en nuestras comunidades indígenas.
El danzante lleva un
traje muy especial, un cabezal donde está
adornado con animales, el sol, entre otras cosas, esto simboliza la gratitud al
dios de la producción, en el alrededor del cabezal está adornado con plumas de aves tropicales, así como la pluma del pavo
real, sobre la espalda lleva adornado con cintas largas colores que representa
a nuestros pueblos indígenas.
En el desfile del
danzante es acompañado por diversas comparsas, como nacionales e
internacionales.
La tradición es
importante no solo porque transmite en el tiempo, sino un conocimiento cultural
y patrimonial que nos hace únicos que cada vez es más importante para la historia
de nuestro pueblo y una memoria que nos permite ubicarnos en el tiempo como
seres históricos, sino también que nos permite como ciudadanos identificarnos con nuestra propia cultura.

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