En
el barrio de Isinche grande en el cual
se encuentra la hacienda del mismo nombre que está ubicado a cinco kilómetros
al suroeste del cantón Pujilí en la
provincia de Cotopaxi. Cuenta la leyenda que en cierta época los pobladores de
la zona no tenían abastos y debían viajar
a sitios poblados para
abastecerse.
Pero
un día un comerciante regresaba a su hogar y llevaba algunas cargas sobre el
lomo de una mula, pero hubo un momento donde el cuadrúpedo se resistió a seguir
en su camino y reclinó el costal frente a la puerta de la capilla de Isinche.
De pronto el comerciante se percató que del costal había caído una imagen del niño Jesús, entre tanto la mula
desapareció.
También
cuenta la historia que el dueño de la hacienda es el que construyó la capilla y
fue el primer prioste de una fiesta que se lleva a cabo hasta ahora con la
duración de un mes y veintiocho días y en la que participan priostes de
distintas comunidades.
Para
ser prioste voluntario del niño de Isinche
tiene que realizar cursos de fe con el cura un año, esta fiesta se lo realiza en el mes de Diciembre y Enero, esta fiesta está
compuesta por cinco días: la rodeada, la sacada, la misa, las tareas y agradecimiento.
Faltando
ocho meses antes de iniciar la fiesta, el prioste va de casa en casa, pidiendo
“jochas”. Si el dueño de casa acepta dicha petición, se convierte en “Yura”. La
persona elegida como Yura no podrá negarse a cumplir con el cargo ya que es de
mal y puede ser castigado por el mismo niño. Hay un Yura para cada grupo de
disfrazados como es: el Rey ángel, el
Rey embajador, el Rey mozo, los negros de camisa, los “negros blancos”(negros
de mamá negra), los saumeriantes, las cantoras, el síndico, el huasicama, el
mayordomo, los caporales, las chinas, los yumbos, los payasos y monos, las
bandas y los yuras, todos estos componen la fiesta para dar agradecimiento al
niño de Isinche.
La
fe que tienen los devotos al “Niño de Isinche” es grande tiene el prestigio de hacer milagros y otros
aseguran que crece. Según los habitantes del lugar hace 80 años el niño crecía,
esto era notorio cuando se cambiaba su
atuendo.
Existen testimonios
de distintas personas, por sus milagros e historias vividas que han tenido, con
mucha fe por niño de Isinche dejan
muestra de su agradecimiento con placas recordatorias y fotografías, son miles
de ellas que están pasmadas en la pared en el cuarto donde permanece el niño.

